El corredor de la muerte.


 Estoy triste, tengo frío.....Aún no sé por qué estoy en este lugar, no me han dicho qué hice para que me aplicaran tan cruel condena. Yo siempre tuve un comportamiento aceptable, obedecí todas las órdenes que me dieron. En el lugar en el que estoy, hay un pasillo largo y estrecho lleno de celdas todas de seres como yo, que esperan sin remisión el momento de su muerte, solo queda que un ángel de la guardia conmute nuestra pena, llevándonos a una vida mejor. He oído que esta semana vendrá nuestro verdugo para llevar a cabo el ritual de la muerte, se nos inyectará una solución letal y todo habrá terminado para nosotros. Nuestro delito: ser abandonados por aquellos que creímos que nos amaban, a los que siempre fuimos fieles sin pedirles a cambio nada más que un poco de su cariño.....solo eso. Pero para que podáis comprender mi caso, os contaré mi historia.

  Me pusieron Kaleb, cuando aún era un cachorrillo de labrador. Me pusieron ese nombre porque Kiko, mi dueño es gran aficionado a los cómics desde muy niño, y su preferido es Superman. Según le oí hablar Kaleb era el nombre kriptoniano de Superman, por eso me sentía feliz, él me consideraba su superhéroe. Recuerdo que me mimaba muchísimo cuando era un cachorrillo, no se separaba de mi, yo tampoco lo hacía de él. Es más, cierto día en el que estaba deprimido por un desengaño amoroso, yo con mis gracietas le hice reír de tal manera  que me abrazó y me prometió que nunca me abandonaría. Fui creciendo y al mismo tiempo aprendiendo a comportarme de manera correcta. Me encantaba la recompensa que  mi dueño me daba por el esfuerzo, esas deliciosas galletitas hummm. 
  Al año siguiente, Kiko terminó los estudios y comenzó a trabajar como becario en un laboratorio de productos de cosmética natural. Ya no tenía mucho tiempo para mí, pero cuando llegaba a casa me sabía recompensar con creces. Los dos salíamos al parque y nos encontrábamos con los amigos de siempre, era tan feliz, que jamás pensé que llegaría este momento, aún no sé como explicarlo.

  A los seis meses de estar trabajando en el laboratorio, conoció a Gloria, una chica fantástica, guapa y divertida. Lo mejor de todo de esa relación es que Gloria me quería con locura. Siempre que venía con Kiko a casa era ella la que me sacaba a pasear y no tenía inconveniente en que les acompañara a cualquier excursión o viaje que planeaban. Pero esa felicidad pronto iba a cambiar, cuando cierto día apareció por el laboratorio una modelo que iba a trabajar para la marca de cosmética. Se llama Jenniffer  y todo lo que tiene de guapa, lo tiene de artificial, parece echa de plástico, como su corazón y su alma. Y la mala suerte se alió con mi destino, porque la tal Jenniffer "la plastificada", se fue a fijar en Kiko- todo hay que decirlo mi amo es muy bien parecido-haciendo todo lo imposible para que dejara a Gloria y se fuera con ella. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió. Esta pérfida del tres al cuarto, dominó a mi dueño como si fuera un pelele, se adueñó de su vida y de su voluntad, pero lo peor llegó cierto día que tenían una gala para la firma de cosméticos. La maldita petulante plastificada encontró un solo pelo en su abrigo negro de Jean Paul Gaultier-eso según ella, pues para mi que es una burda imitación china-y se puso a chillar como una vieja histérica. Y desde ese día me declaró la guerra la muy pérfida. Y no paró hasta que mi dueño, confundido y con el seso absorbido por la "Barbie-cosméticos" esta -pues a veces pienso que hasta el cerebro lo tiene de plástico- decidió abandonarme en una perrera.
   Ahora estoy aquí solo...abandonado.Pensé que Kiko vendría a por mí y dejaría a esa arpía, pero no ha sido así. Pensé en la promesa que me hizo, en todos los momentos buenos que pasamos juntos, en cuando estuve enfermo y me llevó al veterinario y con lágrimas en los ojos le pedía que me curase, también pensé en aquel día en que un individuo quiso atacarle y al verme gruñir con fuerza se asustó y salió con navaja en mano huyendo. Ese día me dijo que le había salvado la vida y que no lo olvidaría jamás.......¿Qué ha pasado para que olvidaras tus promesas? ¿Qué te ha pasado para cambiar tanto?
  En estos momentos me hubiera gustado que algún humano ingenioso hubiera inventado un traductor de lenguaje de animales, para que pudiéramos comunicarnos, para que conocieran nuestros sentimientos. Yo soy un ser vivo que siente, ama y padece, no un peluche relleno de algodón o de felpa al que cuando nadie quiere lo arrincona o lo tira como si tal cosa. 
¿Pero acaso creéis que no sufro sabiendo que voy a morir? ¿Acaso pensáis que no lloramos? ¿que no sufrimos de tristeza cuando alguien nos abandona o nos maltratan?

Ha llegado el día indicado para nuestro sacrificio, para que engañaros tengo miedo. Miedo a morir. Tengo que admitirlo pero estoy decepcionado, yo siempre fui fiel a mi amo Kiko ¿Qué fue de su fidelidad hacia mí? pensé que el concepto del amigo fiel, era porque la fidelidad era recíproca, pero he comprobado que no es así. Es curioso, pero estoy llorando, sí de tristeza y de rabia, los que me preceden también lo hacen. Dartagnán, un mastín enorme llora desconsolado como un cachorrillo pequeño¡Qué diablos ninguno de nosotros quiere morir!
 El veterinario, ha empezado a poner las inyecciones. Acaba de entrar Linda una galga preciosa, desahuciada porque tuvo un accidente y se quedó ciega. Yo soy el próximo.....mi corazón se acelera rápidamente, siento que me falta el aire en mis pulmones, respiro con dificultad ¡No quiero entrar en esa habitación! Dos individuos me están obligando a entrar, pero uno marcha hacia la entrada. Creo que alguien está dando voces a lo lejos, parece la voz de una mujer que grita desesperadamente, pero no puedo oír lo que dice, me acaban de entrar en la habitación. El veterinario está sacando de una cajita la solución química que me inyectará en unos momentos. El bestia que me sostiene me impide que me rebele ante tan atroz destino, pero alguien aporrea con fuerza la puerta. Es la mujer,....reconozco esa voz...¡Es Gloria! El veterinario le pregunta que qué demonios pasa allí. Gloria le está amenazando para que pare la ejecución que nos llevan a los seis para adoptarnos. Ella y su marido David se quedan conmigo. Ahora lloro de felicidad, Gloria y David me están abrazando y lloran también de felicidad.
   ¡Por fin estoy libre!  y lo que es más importante estoy vivo y ahora tengo nuevos dueños, que me quieren de verdad. Dartagnán está feliz, ese grandullón que antes lloraba como un cachorrillo por el miedo ahora da saltos de felicidad.
 Me siento feliz, al igual que los demás - Dartagnán, Kira, Rocco, Tom, Pastor-  pero al igual que los demás triste, por la muerte de Linda. Ella no ha tenido tanta suerte como nosotros.
 Es injusto que un día seas el rey de la casa  y todo sean promesas de no abandonarte jamás y al cabo del tiempo el destino se burle de esta manera cruel y termines convirtiéndote en una victima propiciatoria. 



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Comentarios

  1. genial me encanto un abrazo ojala todas las historias acabaran así siempre

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  2. Gracias, un abrazo para ti también. Coincido contigo, ojalá todas las historias tuvieran final feliz.

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  3. Una historia triste aunque con un final feliz. Menos mal. Porque historias como esta las habrá y muchas por esos mundos de Dios que no tengan un final tan agradable. ¡Ojalá el ser humano aprendiera de los perros! A quienes, como yo, disfrutamos de su compañía, todos los días nos dan una lección de lealtad y de cariño. Pero el ser humano, en general, es dual por naturaleza, capaz de hacer mucho bien, pero en cambio, también de hacer mucho mal. Sinceramente creo que somos una especie fallida en la natural lógica del Universo. Hay excepciones, pero son tan pocas... Por cierto, mi perrita se llama Dama, tiene dos años, es una bretona que encontró mi mujer metida en una bolsa en el contenedor de la basura. Solo era un cachorrillo. Todavía nos preguntamos quién sería el malnacido que pudo hacer una cosa semejante. Pero bueno, como en tu historia, Dama tuvo un buen final y ahora es una perrita feliz. Enhorabuena Isabel por tu relato con esa denuncia expresa hacia el maltrato animal.

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    1. Lamentablemente hay muchos casos de maltrato animal, precisamente ahora con el confinamiento se han dado muchos casos de abandono. Aunque por otro lado como bien decías hay muchos más que cuidan a sus mascotas y los tratan como uno más de su familia. Mis sobrinos se encontraron hace años cinco cachorillos y él y varios de sus amigos les buscaron a quienes se pudieran ocupar de ellos. Mi sobrino se quedó con uno de ellos, le pusieron Tobi, y a día de hoy sigue con ellos. De aquello ya han pasado 7 años y es el amo de la casa

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