El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Chiste del animal raro


   Esto es un hombre que no sabe qué regalarle a su mujer,  y esta que tiene ganas de vengarse de su marido por el último regalo que le hizo va y le dice:
-Pepe para el día de mi cumpleaños quiero un animal raro que no se haya visto jamás y si no es así no vuelvas.
-¿Y dónde quieres que lo encuentre? desde luego se te ocurre cada cosa hija.
 Pepe va a la tienda de animales más cercana a su casa y hablando con el chico que lleva la tienda le comenta su caso.
- Bueno animales raros ahora mismo, mira llévese este perro con lunares..lo nunca visto oiga.
 El hombre va a su casa muy contento con el perro a lunares y se lo enseña a su mujer. Esta enfadada va y le dice:
-¿ Pero tu eres tonto o qué?  un perro a lunares...¡pareces memo! yo cojo a un perro y le pinto unos lunares y ya está.
 El hombre vuelve a la tienda y le comenta que su mujer no se lo ha tragado y que le de otro animal a ser posible uno exótico.
-¡Tenemos un mono narigudo!
 El hombre vuelve a su casa muy contento con el mono narigudo y la mujer cuando lo ve casi le da un ataque.
- ¡Mira Pepe una cosa es un animal raro y otra un animal feo, no confundamos los terminos!
 Pues nada Pepe otra vez para la tienda y el chico ya que no sabe qué hacer. 
-Mire aquí tenemos un lagarto australiano, conocido como lagarto del cuello de frilled. 
- Espero que esta vez mi mujer no ponga ninguna pega, ya sabe como son a veces las mujeres, no hay quien las entienda.
  Cuando Pepe llega a casa y le enseña el lagarto casi se lo pone de sombrero y le envía de nuevo a la tienda de animales con un ultimátum.
- ¡Hasta que no encuentres el animal raro no entras a casa!
  El hombre desesperado vuelve a la tienda y le ruega al chico que le de un animal raro de verdad que si no no podrá pisar de nuevo su casa.
- Ha tenido suerte caballero, ahora mismo nos acaba de llegar desde Asia un animal raro, raro.
- Sí, no me mienta por favor.
 - Se llama Pototo y aún está en estudio. Si dices una palabra y luego su nombre se come lo que le hayas nombrado.
- ¡Anda yaaa!
 - Le voy a hacer una demostración.
-¡Venga!
- ¡Pototo maceta!
Y Pototo de inmediato va y  ñam, ñam se come la maceta.
-¡Oiga este bicho si que es raro!
- ¡Lléveselo verá como le gusta a su mujer!
 El hombre va y se marcha feliz a su casa con su regalo. Al llegar se lo enseña a su mujer.
-¡María mira ahora si que tengo un animal raro!
- Vamos a ver que traes ahí
-Este animal si le nombras algo se lo come.
- ¡Estoy yo que me lo creo!
- Verás te lo demostraré...¡Pototo silla!
 Pototo va y ñam, ñam se come la silla.
 ¡Oye si que es raro! pero voy a probar yo, no vaya a haber trampa.
-Prueba tu
-¡Pototo mesa!
 Pototo va y ñam, ñam  se come la mesa.
-¡Qué curioso! me ha gustado mucho el regalo cariño, pero ¿cómo se llamaba?
-Pototo
-¿Petete?
-No, Pototo.
-¿Patoto?
-Que nooo, Pototo.
-¿Cómo dices,Pitoto?
-¡Po-to-tooo!
-¿Petoto?
-¡Pototo cojones!
Y va Pototo y ñam, ñam.

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