¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

Rambo existe y es tatatachán....¡Un tomateee!

He aquí la prueba 
  Que no, que no me he vuelto loca (al menos de momento). Bueno, vale admito que algo sí; pero sólo un poquito. Os preguntaréis ¿de qué diablos estará hablando esta individua algo alocada que tan pronto oye melones sin zapato, como se le rebelan las bombonas de butano? Pues muy sencillo, de una variedad de tomate..Ah que tu ya lo sabías, pues vaya chasco, y yo que pensaba que había descubierto la pólvora. Es igual, lo voy a contar de todas maneras, de esta no os libráis, si ya sé que qué pesada me pongo.

   Pues de lo que os hablaba, resulta que voy al supermercado a comprar y digo, vaya que se me olvidan los tomates para la ensalada. Así que me acerco a  la sección  de frutas y verduras y empiezo a echar un vistazo, y al pasar por delante de unos tomates muy vistosos, uno como que parece que me guiña el ojo y me dice ¡llévame a casa guapa! Vale mentira cochina, es que los vi tan redonditos y coloraditos, tan hermosos ellos que parece que me decían ...¡cómeme! Y además llevaban la etiqueta de tomate local, o sea de la huerta murciana, pues me dije venga  estos para la ensalada. Y ¡sorpresa! cuando los pongo para pesar, me pareció oír algo así como... ¡Dios mío no siento las piernas! Marco la tecla y sale el ticket con la leyenda de tomate Rambo, lo miro por si mis ojos han visto una visión o algo parecido, pero no está ahí escrito, no se trata de  ninguna broma ¡Pues no guapa, ese es mi nombre, así que no me mires con esa cara de pánfila! Vale tampoco es para ponerse así, digo yo. Vaya con el tomate, que aires de superioridad. Eso sí para llamarse Rambo, me parece algo pequeño...¡Mira la que fue a hablar, será de lo alta que eres tu! juas, juas..No si al final el tomate es algo borde...Vale lo dejo aquí  por hoy, que voy a tener unas palabras con el tomate, aunque acabo de enterarme que se acaba de atrincherar en el cajón de las verduras del frigorífico, ha cogido de rehén a un pimiento y a una berenjena, el limón se ha salvado por que es duro de pelar...
  

Comentarios

  1. Bueno, yo si los conocía. No sé porqué tienen ese nombre pero hay otro que lleva nombre de número y no me preguntes cual es porque no lo recuerdo. Solo sé que cuando voy a comprar pregunto: ¿este es el de los números? Y el frutero me dice con paciencia: ...no, y no es el de los números, se llama tal...Y conforme me lo dice se me olvida, no sé si es 66 ó 99 ó 666, lo único que recuerdo es que están muy buenos y que además son carísimos. Los negros también están muy buenos y los de pera. Hay un montón de tomates con nombre distintos y si hablamos de nombres de otras verduras o frutas, apaga y vamonos.

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    1. Ves pues en el concurso de atrapa un millón diario salió una variedad conocida como caramba y es de la parte de Cantabria... Y luego está el de Muchamiel que ese está buenísimo para las ensaladas, pero es muy caro, y al Rambo no tenía yo el gusto de conocerle con ese nombre (habrá que investigar la razón del nombre, será que como es menudo, da mucho trabajo y al final terminas diciendo eso de ¡Dios mío no siento las piernas!).Pero el tomate está buenísimo, todo hay que decirlo.
      En lo de las verduras te doy la razón, porque en cada sitio le dan un nombre y al final te haces un lío..

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