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Mostrando entradas de enero 1, 2012

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

El ángel de Noa.

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Días previos a las vacaciones de Navidad. En una calle de la capital cordobesa se encuentra Noa, una podenquita hermosa que no entiende porqué la han abandonado. Tiene frío, hambre y sed. Se acerca a cuantos humanos pasan a su alrededor. Alguna caricia que otra, cual migajas de pan le otorga algún que otro viandante. Pero todos se marchan. A Noa le gustaría tener un hogar, en el que recibir comida, cariño y en dónde pueda ser uno más de la familia.    Se acercan unas fechas en las que los humanos se suelen reunir en familia, de reencuentros con los seres queridos y en las que departir alrededor de mesa sobre cuestiones de la vida y del trabajo y compartir alegrías o esperanzas e ilusiones. A Noa también le gustaría estar presente y tener un rinconcito al calor de una familia que la quiera.    Su ángel acaba de divisarla, viene de trabajar, y le sorprende ver una perrita tan linda y que esté sola. Se fija que tiene collar y piensa erróneamente que su propietario no anda muy lejos. La aca…