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Mostrando entradas de enero 8, 2012

Soñando mariposas

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Hace tiempo que rompí con la inspiración, discutimos  acaloradamente, dio un portazo y me abandonó. Cariacontecido y melancólico yo me sumí en un eterno letargo. Pero hoy algo sucedió, me quedé parado de repente extasiado mirando el amanecer teñido de colores ocres fantasía de una ciudad acariciada por el sol. De repente miles de mariposas revoloteaban a mi alrededor y jugueteando traviesas con sus alas me acariciaban el corazón.
Aspiré la brisa olor a azahar  y en el cielo surcando el horizonte en globo un  delfín y un elefante me saludaron los dos. Las nubes de algodón de azúcar bailaban alegres haciendo un corro alrededor del sol. 
Al despertarme de este hermoso sueño miré mi escritorio, en él dormían unos folios escritos en verso y un dibujo de un delfín y un elefante blanco en globo y miles de mariposas bailando a su alrededor.

A través de sus ojos

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Después de terminar su trabajo en el despacho del departamento de Psicología de la Universidad Metropolitana de Londres, Edward Harris, marcha camino a su casa. En el instituto próximo a la Universidad celebran una fiesta los alumnos de los últimos cursos para recaudar fondos para el viaje de estudios. Edward, coge el coche y al pasar frente al instituto, unos alumnos se abalanzan sobre su coche, están algo ebrios. Estos lejos de asumir sus culpas insultan al profesor y le hacen un corte de mangas, y una de las alumnas se acerca a la ventanilla y le increpa con malos modos y le insulta. Lejos de enfrentarse a la pandilla, el profesor, les ignora y sigue su camino.      Llega a su casa y saluda a su mujer y le comenta lo ocurrido. Su esposa le prepara la cena y una infusión relajante que le ayude a dormir tranquilo.        Hay niebla, y la fría humedad se cala en sus huesos, camina lentamente bajo la opacidad de tan brumosa compañera. Al cabo de unos segundos la divisa, ella apresura…

La rockera de la luna

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La rockera de la luna, tiene alma de Samurai, le gusta la cultura del extremo oriente, y algún día no muy lejano desearía viajar hasta allá. Mientras eso sucede, cada noche conjura a la luna para pedirle que algún día pueda visitar Japón. La luna complaciente, le hace un guiño a la joven y se tiñe para ella de un color rojo pasión. Obedientes, el resto del firmamento improvisan una trepidante melodía de guitarras eléctricas y baterías para envolver a la joven  en una frenética y rítmica energía. Le entonan una canción de un grupo japonés, un tal One Ok Rock, que la eleva hasta un estado de suma felicidad que casi levita como si no existiera la gravedad.



 Al día siguiente, la luna improvisa su concierto nocturno con sonidos de marte, son  30 seconds to mars que la luna refleja en tonos azules, los ojos de su voz cantante. La joven que ante tal imagen se encuentra, enloquece de felicidad y le dedica a la luna un poema de eterna complicidad.


Su rockera de noche le hace un guiño a su cómpli…