El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Si tuvierais la ocasión de comprar lo que más deseáis, ¿qué compraríais?

  Los primeros rayos de sol entraron por la ventana, la luz hizo que se despertase. Apenas había podido dormir esa noche, aquella pesadilla aún le daba vueltas en la cabeza. Al asomarse vio algo a lo lejos que brillaba, no podía distinguir de qué se trataba.  De repente, lo vio moverse y emprender el vuelo y con sus alas negras se posó en la ventana frente a ella. Era un cuervo, un cuervo de gran envergadura que portaba un colgante de plata en el pico. El corazón de rubí resplandecía ante ella. Era el corazón que ella le había regalado un mes antes de que partiera hacia la batalla. El cuervo se adelantó y depositó el colgante frente a ella, como queriéndole decir algo. Al verlo de cerca, tuvo un mal presentimiento. Un recuerdo vino a su mente, la noche antes de su partida ella le hizo una pregunta.
-Si tuvierais la ocasión de comprar aquello que más deseaseis, ¿qué compraríais?
El la miró fijamente a los ojos y sin pestañear un segundo respondió.
-Tiempo.
-¿Tiempo?-preguntó ella sorprendida ante la respuesta.
-Si, tiempo para soñar, para reír, para ver un futuro juntos.... tiempo para amaros. 
Ella no supo que decir, solo le pidió que le prometiese que volvería pronto.
 Tomó el colgante en sus manos y se lo acercó al pecho, y recordando aquellas palabras sus ojos se inundaron de lágrimas. Y susurraba repetida e inconscientemente...tiempo. Al alzar la vista vio como una luz le cegaba y el cuervo desaparecía. Pero algo llamó de pronto su atención, el cuervo se había posado sobre el reloj solar del jardín, luego alzó el vuelo y desapareció ante sus ojos. Bajó al jardín y leyó la inscripción de la piedra "tempus fugit", sin saber por qué depositó el corazón sobre la misma, abatida por el dolor, lloró  amarga y desconsoladamente.

Comentarios

  1. ¿El tiempo vuela? Claro que vuela, y nos deja sin aliento y apenas nos damos cuenta de su paso porque no tenemos tiempo de pensar en el tiempo. El tiempo y su transcurrir, monótono y despiadado nos lleva lenta e inexorablemente hacia el final de nuestro tiempo cuando ese tiempo nos es arrebatado por la parca y su guadaña.
    Perdona Isabel por el comentario un tanto negativo pero es que estoy un poco melancólico. Días mustios que tiene uno de vez en cuando. Saludos.

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    1. La historia tiene también ese punto melancólico, de como se nos escapa el tiempo así sin que nos demos cuenta. Y muchas veces lo perdemos en dar importancia a todo aquello que no la tiene, y claro luego no hay marcha atrás...esa es un poco la esencia de esta historia.

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  2. Muy triste la historia, pero a la vez muy bonita. El tiempo vuela ante nosotros igual que el cuervo.

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    1. A veces demasiado deprisa....debería tomarse un descanso e ir un poco más lento.

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