¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

Las sibilas

¿QUIENES FUERON LAS SIBILAS?

Capilla Sixtina. Sibila Délfica. Miguel Ángel Buonarroti



   Las sibilas fueron mujeres que según la mitología griega, y también la romana tenían poderes proféticos inspirados por el dios Apolo.

   Se dice que vivían en grutas o cerca de las corrientes de agua, y que formulaban sus profecías en estado de trance. Por lo general, lo hacían en hexámetros griegos que se transmitían por escrito.


Sibila eritrea. Capilla Sixtina. Miguel Ángel Buonarroti

   Los primeros escritores griegos solo mencionan a una sibila, probablemente la eritrea Heterófila a la que se le atribuye la predicción de la guerra de Troya. Más adelante, el número de sibilas aumentó hasta diez: 


  • Sibila de Samos
  • Sibila Heterófila
  • Sibila de Cumas
  • Sibila  libia
  • Sibila tiburtina
  • Sibila délfica
  • Sibila cimeria
  • Sibila frigia
  • Sibila babilónica o persa
  • Sibila de Helesponto


 LA SIBILA DE CUMAS
Sibila de Cumas. Capilla Sixtina. Miguel Ángel Buonarroti



    La más importante de todas en la mitología romana era la  sibila de Cumas, conocida también como Deifoba. Esta sibila fue citada por primera vez en el tratado "De mirabilibus auscultationibus" atribuido erróneamente a Aristóteles y que data aprox. de 240 a de J.C. Y se consideraba que procedía de Oriente y que habitaba debajo de la ciudad de Cumas. Según la tradición, escribía sus visiones y oráculos sobre hojas de palmera. 


   Existen, como no, distintas leyendas acerca de esta sibila. Una de ellas cuenta que el dios Apolo le había prometido concederle todos sus deseos, y ella le pidió vivir tantos años como granos de arena tenía en su mano.  Su juventud se fue consumiendo tanto con el paso de los años, que decidieron encerrarla en una jaula que colgaron en el templo de Apolo en Cumas, aunque su deseo ardiente de morir no podía cumplirse debido a la promesa.
  Otra leyenda la sitúa como guía del príncipe troyano Eneas a través de los infiernos para visitar a su padre Anquises.
  Según otra leyenda, apareció bajo la forma de una mujer anciana ante Lucio Tarquinio el Soberbio, séptimo y último rey de Roma, y le ofreció nueve libros proféticos, conocidos como los libros sibilinos, a un alto precio. Tarquinio se negó a comprarlos y ella destruyó tres libros y más tarde le ofreció los seis restantes al precio original. Tarquinio se volvió a negar y ella destruyó otros tres. El rey terminó comprando los tres que quedaban al mismo precio que la sibila había pedido en principio por los nueve. Estos tres libros se guardaron en el templo del dios Júpiter en Roma y se consultaban en situaciones de especial gravedad. 
   Aunque el fuego destruyó los libros sibilinos originales en el año 83 a. C, posteriormente se formó una nueva colección, pero esa nueva colección corrió la misma suerte y en el año 405 se destruyeron definitivamente. Según la tradición, los libros sibilinos contenían predicciones sobre la suerte de Roma.
  En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel representó a las cinco sibilas más representativas: la de Cumas, la líbica, la eritrea, la délfica y la cumana. 
Bibliografía: Enciclopedia Larousse y Microsoft Encarta.

Comentarios

  1. Muy interesante. Está claro que hay cosas que están inventadas desde hace mucho, así que lo de Aramis Fuster es una de las profesiones más viejas del mundo, ¿no? ;P

    Espero que tuviesen un poquito de más seriedad que las sibilas modernas que pululan por todas las teles.

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    1. Estas parece ser que eran más serias...Aramís y compañía no adivinan ni en el día en que viven, son más bien charlatanes sin sentido que se disfrazan de mamarrachos/as y lo malo es que hay gente que sigue creyendo en ellos..Para encontrar alguien con seriedad en este campo hay que arar hasta debajo de las piedras XD

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