El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Perdido en su memoria


Perdido...
en el laberinto de su memoria,
sin rostro, sin nombre,
ni tampoco historia.
En el espejo
un extraño
mira curioso
con gesto huraño.
Nubarrones
en el recuerdo;
ya nada es verdad,
todo es incierto.
Una mirada solícita,
un abrazo sin vuelta,
y una pregunta...sin respuesta.
Un atardecer de hielo,
una risa a destiempo,
y un llanto acongojado;
un amor desolado.
En el jardín del olvido,
un gesto de cariño
susurra cada instante..
¿me recuerdas, papá?
soy tu hijo.
Y otra vez
ante el espejo ese extraño.
¡Vete, tú no eres mi amigo!
No, no lo soy... soy tu olvido.


Comentarios

  1. Respuestas
    1. Estuve leyendo sobre el alzheimer, me acordé de una vecina que padeció esta enfermedad y lo mucho que padecieron su marido y sus hijos de ver así a su madre y me salió este poema..

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  2. Terrible enfermedad. Estás pero no estás, vives pero no vives. Lamentablemente, en mi familia hay un caso de alzheimer; bueno... había, porque ya murió. Una mañana se quedó dormida y ya no despertó, era la hermana de mi madre, mi dulce, amable y bondadosa tía Amalia. Bonito poema que refleja la crudeza de esta terrible enfermedad.

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    1. Vaya, lo siento...Ciertamente es una enfermedad muy cruel, porque borra todo tu pasado,y pierdes toda tu autonomía personal. El enfermo sufre porque no recuerda, y la familia aún más porque implica un cuidado constante del enfermo y muuucha paciencia.

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