El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Persiguiendo instantes





Quise tocar el cielo
con mis manos,
y cuando apenas lo rozaba
caí de bruces en la realidad.
Quise atrapar la felicidad,
pero la muy testaruda
se marchó
dando un portazo.
Quise volar alto
emulando a las aves,
pero mis alas
se dieron contra el frío asfalto.
Quise ser normal,
pero era tan aburrido
que giré y di media vuelta
y me instalé en mi locura habitual.
Quise hacer tantas cosas
que de perseguirlas
con tanto afán,
me evadí de mi realidad.
Y aquí sigo yo
persiguiendo instantes de cordura,
a veces levantando el vuelo,
otras nadando en el mar de la tranquilidad.





Comentarios

  1. Bendita y maravillosa locura que viene a rescatarnos de la encorsetada normalidad. :)

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