¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

A un viejo piano

Piano by Anemyaphotocreations

En aquel viejo piano
arrumbado en el salón,
suenan lágrimas de obertura;
preludio de un desamor.
En el pentagrama, 
las notas difusas
navegan en un mar
de corcheas sostenidas
que nadie sabe a dónde van.
Compases de un amor olvidado,
contrapunto de una pasión
que encendida a destiempo
fueron serenatas de dolor.
Ya no están aquellas manos
que acariciaban el marfil
de su cuerpo,
dulcemente y con amor.
No hablan, están mudas,
su voz el tiempo 
se la robó.
Y el viejo piano arrumbado
en aquel polvoriento salón,
solloza un réquiem por su alma,
herido y olvidado en un rincón.








Comentarios

  1. Muy buena. Si las cosas pudiesen hablar y decir lo que sienten...

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    1. Dicen que las cosas se impregnan de la esencia de la persona que en vida las poseyó....Sería interesante saberlo.

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  2. Y según he leído en alguna parte, las psicofonías se producen porque los espacios cerrados en donde ha habido gente y luego quedan vacíos, conservan entre sus muros, entre sus muebles, entre sus rendijas... el sonido de las voces de todos aquellos que los habitaron. ¿Por qué no ese piano de tu poema puede conservar las melancólicas y dulces notas que un día, quizá muy lejano, le arrancaran unas manos expertas? A lo mejor su sonido no muera nunca y sus notas sigan escuchándose hasta el fin de los tiempos porque hayan quedado impresas en todos y cada uno de los intersticios del espacio que lo albergaba.
    De cualquier manera bonito poema. Un saludo.

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    1. Sí, yo también leí algo de eso. Incluso decían que en una casa las huellas de las personas que la habían habitado permanecían en ella durante toda la vida.

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