¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

Obsesión VII

   Las ocho de la mañana. Suena el despertador, José apenas ha dormido dándole vueltas a todo lo ocurrido y al extraño comportamiento de Javier. Qué es lo que iba a hacer en el apartamento de Judith y por qué se fue así de repente sin más.
   Enciende la cafetera y Luna aparece exigiendo su desayuno. Mientras prepara unas tostadas algo le viene a la cabeza, pero lo deshecha. No puede ser...
    Se asoma a la ventana mientras apura el café, ahí sigue el coche de la noche anterior. Está seguro de que se trata de la vigilancia que le habían advertido.

    Javier espera nervioso nuevas instrucciones. Mira impaciente el móvil. Un sms le llega al momento..."vigila el apartamento de María de la Riva. Si ves algo sospechoso avisa. Pronto pasaremos a la siguiente fase".

    Julio decide llamar a María de la Riva. Le hace saber que han pedido un rescate. A continuación, le pide que escriba una nota rogando a su familia que paguen la suma que piden los secuestradores. María escribe la carta y les da la dirección de su familia. No le queda otra opción que hacer lo que le piden, piensa mientras la llevan de nuevo a la habitación en la que se encuentra recluida con Judith. 
    En estos momentos desearía que todo lo que la está sucediendo solo fuera un sueño, un maldito sueño. Pero no, no lo es. Además está esa chica-Judith-de la que no se fía nada. 

-¿Qué ha pasado?-pregunta Judith-¿No te habrán hecho algo verdad?
-Me han dicho que van a pedir un rescate de un millón de euros, y me han obligado a escribir una nota a mis padres rogándoles que paguen.
-¿Y tú crees que tus padres pagarán?
-Ni mis padres, ni yo misma tenemos esa cantidad.
-Pero con todos los premios y las películas...
-No, Judith no todo es como algunos lo pintan. En estos años he ganado mucho dinero, pero no llega a esa cantidad.
-Entonces...
-Entonces, puede pasar cualquier cosa-responde María desanimada-aunque supongo que mis padres removerán cielo y tierra para conseguirla, dudo mucho que lo reúnan en dos días tal y como exigen estos malnacidos.
-Entiendo.
María no dice nada más, se queda sumida en sus pensamientos. No tiene más ganas de hablar.
 Judith parece preocupada y se hace mil preguntas, y si todo se les fuera de las manos. ¿Podría ella controlar a Julio y a los demás si todo saliera mal? En el fondo se arrepiente de todo.

Continuará...


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