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Mostrando entradas de agosto 24, 2014

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Obsesión VII

Las ocho de la mañana. Suena el despertador, José apenas ha dormido dándole vueltas a todo lo ocurrido y al extraño comportamiento de Javier. Qué es lo que iba a hacer en el apartamento de Judith y por qué se fue así de repente sin más.    Enciende la cafetera y Luna aparece exigiendo su desayuno. Mientras prepara unas tostadas algo le viene a la cabeza, pero lo deshecha. No puede ser...     Se asoma a la ventana mientras apura el café, ahí sigue el coche de la noche anterior. Está seguro de que se trata de la vigilancia que le habían advertido.
    Javier espera nervioso nuevas instrucciones. Mira impaciente el móvil. Un sms le llega al momento..."vigila el apartamento de María de la Riva. Si ves algo sospechoso avisa. Pronto pasaremos a la siguiente fase".
    Julio decide llamar a María de la Riva. Le hace saber que han pedido un rescate. A continuación, le pide que escriba una nota rogando a su familia que paguen la suma que piden los secuestradores. María escribe la cart…