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Mostrando entradas de agosto 31, 2014

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Obsesión VIII

Javier recibe el encargo de recoger la furgoneta blanca del garaje de la casa de Julio y llevarla al punto indicado. Todo está preparado para el siguiente paso.     En la comisaría reciben la carta de los secuestradores y la carta manuscrita por María de la Riva. Allí se encuentran sus padres preocupados por la suerte que pueda correr su hija.      José decide coger la copia de llaves que tiene del apartamento de Judith. Tiene curiosidad por saber qué es lo que podría interesar a Javier. Entra al piso, no ve nada raro...salvo una revista de viajes a las islas Fiyi. Al principio no le da importancia hasta que hace memoria de algo que se le escapó a Javier...<<Pronto tendremos dinero y podremos hacer lo que se nos antoje, tú tu viaje-refiriéndose a Judith- y yo comprarme un buen deportivo>>. 
   Siempre pensó que aquel comentario era una más de sus fantasías, pero al ver la revista y el número de teléfono de la agencia las cosas le empezaron a cuadrar. En ese momento José no…