Entradas

Mostrando entradas de septiembre 7, 2014

Soñando mariposas

Imagen
Hace tiempo que rompí con la inspiración, discutimos  acaloradamente, dio un portazo y me abandonó. Cariacontecido y melancólico yo me sumí en un eterno letargo. Pero hoy algo sucedió, me quedé parado de repente extasiado mirando el amanecer teñido de colores ocres fantasía de una ciudad acariciada por el sol. De repente miles de mariposas revoloteaban a mi alrededor y jugueteando traviesas con sus alas me acariciaban el corazón.
Aspiré la brisa olor a azahar  y en el cielo surcando el horizonte en globo un  delfín y un elefante me saludaron los dos. Las nubes de algodón de azúcar bailaban alegres haciendo un corro alrededor del sol. 
Al despertarme de este hermoso sueño miré mi escritorio, en él dormían unos folios escritos en verso y un dibujo de un delfín y un elefante blanco en globo y miles de mariposas bailando a su alrededor.

Obsesión X. Final

Julio y Alberto suben con el equipo de trabajo. Se cruzan con algunos vecinos del edificio, que hartos de las continuas reformas en los pisos, les exigen que eviten estropear los ascensores con los escombros.   Entran en el apartamento de María, siguen por el pasillo hasta la habitación del fondo. Abren el vestidor y comienzan a sacar la ropa y todos los zapatos. Cuando ya no les queda nada en su interior, empiezan a hacer un agujero en la pared. Por las escaleras suben cuatro agentes de policía. Algunos vecinos se sorprenden.   Llegan hasta el apartamento, y con una llave maestra abren la puerta. Julio y Alberto están tan enfrascados en recuperar las joyas que no oyen la entrada de los agentes. Cuando quieren darse cuenta los policías están allí apuntándoles con sus armas.    Javier está apunto de apretar el gatillo, pero la puerta se mueve y en un acto reflejo dispara hacia la puerta. Un policía joven e inexperto yace herido en el suelo. María aprovecha ese momento y le lanza una silla…

Obsesión IX

Javier llega con la furgoneta blanca a una finca a las afueras de la ciudad. No parece que le haya seguido nadie, o al menos eso cree. No muy lejos de allí,camuflado entre matorrales un vehículo oscuro vigila la casa. -¿Te ha seguido alguien?-pregunta Julio. -No, no he visto señales de que me haya seguido nadie-asegura. -Bien, eso es buena señal-se alegra Alberto. Mientras sigan pensando en que el principal sospechoso es José, todo irá bien. -Ah, si José-responde Javier. No me acordé de deciros que ayer noche lo soltaron. Le dejaron en libertad con cargos. Me lo encontré cuando fui al piso de Judith. -¿Te dijo algo? -Apenas hablamos, él estaba muy cansado. -No sé, no me hace gracia que esté libre. Igual le da por sospechar algo. -No seas cenizo Alberto, ese idiota qué va a sospechar. -No subestimes a José. Ese tío no es tonto ¿sabes?-responde Alberto. Nunca hay que subestimar a nadie. -¡Bueno tío, no pongas ese careto! -Creo que lo mejor es que te quedes aquí vigilando a María de la Riva-propo…