¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

Oda a los dulces navideños

¿Qué pérfidas mentes os crearon?
¿Qué manos crueles os amasaron?
Mazapanes, roscos y alfajores.
Almendrados, turrones y mantecados,
asesinos de dietas insípidas,
traidores de estilizadas siluetas.
¿No tenéis compasión de esta golosa inquieta?
Bizcochos, bombones y polvorones.
Cordiales, chocolates y rollos de naranja.
He ganado alguna arroba,
y ya se me nota en la panza.
Y he de decir que es mal presagio,
así de que empiece el año,
tendré que ir al gimnasio.
¡Oh tentación azucarada!
¿por qué siempre me veo tentada?
¡Apartad de mí esta tentación infame
que ya no veo la hora de que se acaben!
Y ahí están en la bandeja,
Vestidos de colorines,
 rollizos y llamativos
intentando convencerme
-Ah, no te preocupes,
tómate uno que hoy es día festivo.
¿Y qué hago con la dieta?
“No te preocupes
-me dicen-.
¡Mándala a hacer puñetas!”.
Y sin remordimientos,
uno tras otro me como
dándole gusto al paladar
que ya si eso otro día
la dieta habré de comenzar.

Comentarios

  1. Ja,ja,ja. A mí por suerte no me gusta lo dulce, pero sí a mi mujer, a mis hermanas, a mis amigas y, en general, a casi todas las mujeres que conozco. También a muchos amigos pero… no me puedes negar Isabel que las mujeres sentís una especial predilección por lo dulce… chocolates, mantecados, polvorones, turrones, bombones… además, como los pícaros que los venden los visten (como bien dices) de colorines pues la tentación se torna irresistible. Estas fiestas son realmente infames para las dietas, pero ¿quién diablos no se salta una dieta en navidad? Sí, es cierto que luego las calorías se depositan en sitios impúdicos y que por recato no quiero nombrar pero… es que están tan ricos los condenados... Además, ya habrá tiempo de machacarse en el gimnasio y de estar comiendo lechuga y berza hasta hacer desaparecer de nuestro cuerpo lo que han dejado estos dulces malandrines. Ja,ja,ja. Feliz año Isabel.

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    1. Feliz año.
      Si, es irremediable, me encantan los dulces. Este año he probado unos mantecados de Antequera que son adictivos 100% de lo buenos que están. Es superior a mis fuerzas, y eso que me dije este año solo voy a comprar unos poquitos, porque luego se tiran muchos días en la bandeja dando tumbos y al final solo me los como yo. Pues nada, han volado y he tenido que comprar más, pero lo más grave es que soy yo la que no paro de darle al diente. Y lo peor es que aún me queda el Roscón de Reyes. Así que el día 7 no me queda más remedio que empezar a hacer ejercicio y dieta....atracón de lechuga y berza como tu dices jajajajaja. Mira que son aburridas las dietas, y lo bueno que está todo lo que engorda....que mundo más cruel para los que nos gusta el buen comer..

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  2. Amarás las berzas sobre todas las viandas que se te presenten a partir de Enero, dulce pecadora :)))

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    1. ¿Tú crees que podré resistir la tentación? son muchos dulces pululando por este mundo de pecadores golosos. Seré fuerte y amaré las berzas, coles, lechugas y demás paraíso vegetal...hasta que los chuletones, patas de cordero, calderetas, y demás exquisiteces llamen de nuevo a la puerta de esta pobre adicta del buen yantar.

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