El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

A un mosquito trompetero



A un mosquito trompetero,
reincidente y traicionero
que se anuncia con buen fin
pero
que presenta
combate
cuando estás indefensa.
Y te chupa la sangre
como
si fuera
un ministro
de Hacienda.
Le voy a decir cuatro cosas,
aunque
bien pudiera
gritarle un ciento.
Ataca cuando pueda verte,
cara
a
cara
no te escondas
en ningún recoveco.
Que cuando te pille
vengaré
lo que me hiciste
dejándome
el ojo
hinchado
como un huevo.
A bien
tengas
no presentarte
anunciándote
con tu sucio juego
porque habré de estrujarte
y no dejar de ti
ni el recuerdo.

Texto registrado en Safe Creative con el Código de registro: 1507114609765

Comentarios

  1. Dicen que las que pican son las mosquitas y por lo visto soy atrayente a sus ojos porque estoy asaetado de sus caricias mosquiteras. Desde siempre he tenido un especial sex-appeal para las féminas (jejeje) pero mis romances con las dichosas mosquitas rayan ya en el acoso. Y es que todas las noches abusan de mi cuerpo en una orgía desenfrenada y salvaje. Una violación en toda regla vamos.

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    1. Es cierto, dicen los científicos que los mosquitos hembras son los que nos extraen la sangre para obtener proteínas para los huevos de sus crías. Muy listas ellas. A mí me acribillan también, no me salvo tampoco. Con solo que haya un mosquito en la habitación ya es suficiente, me ataca sin compasión y ayer me picó una en el ojo derecho y me lo puso bien apañadito y hermoso. Hace dos años o así, en la playa me picaron unos mosquitos bastante agresivos, los llamados mosquitos tigre, y me pusieron las piernas bien hermosas de picaduras,y no veas el dolor que produce su picadura. Eso no es picar es arañar, claro por algo le llaman tigre, aunque en este caso es una tigresa.

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