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Mostrando entradas de marzo 15, 2015

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

¡Maldita cobardía!

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Se encerró en su despacho, como en tantas ocasiones, con una botella de whisky sobre la mesa y dos cartas. Abrió el cajón secreto y de él sacó un viejo camafeo. Acarició la imagen con ternura y luego cerró los ojos, como hacía muchas tardes empezó a evocar su juventud, su amor, su primer y único amor. Millones de veces se había hecho la misma pregunta, ¿cómo hubiera sido mi vida de haberme casado con Elvira? Pero no fue así. Elvira era una simple criada y él era el hijo del señor y, como tal, debía casarse con Soledad, la hija del Notario. Así lo habían dispuesto sus padres y él obedeció sin oponer ninguna resistencia.
¡Maldita cobardía! se decía siempre.Cuántas veces había soñado con un destino distinto, con haberse rebelado contra aquella estúpida costumbre de clases e imposiciones absurdas, con escaparse con Elvira y su hijo. Porque Elvira estaba esperando un hijo, sí un hijo suyo, un hijo de ambos, un hijo fruto de su amor; pero él, en vez de apoyarla, fue un cobarde y un miserabl…