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Mostrando entradas de marzo 15, 2015

Soñando mariposas

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Hace tiempo que rompí con la inspiración, discutimos  acaloradamente, dio un portazo y me abandonó. Cariacontecido y melancólico yo me sumí en un eterno letargo. Pero hoy algo sucedió, me quedé parado de repente extasiado mirando el amanecer teñido de colores ocres fantasía de una ciudad acariciada por el sol. De repente miles de mariposas revoloteaban a mi alrededor y jugueteando traviesas con sus alas me acariciaban el corazón.
Aspiré la brisa olor a azahar  y en el cielo surcando el horizonte en globo un  delfín y un elefante me saludaron los dos. Las nubes de algodón de azúcar bailaban alegres haciendo un corro alrededor del sol. 
Al despertarme de este hermoso sueño miré mi escritorio, en él dormían unos folios escritos en verso y un dibujo de un delfín y un elefante blanco en globo y miles de mariposas bailando a su alrededor.

¡Maldita cobardía!

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Se encerró en su despacho, como en tantas ocasiones, con una botella de whisky sobre la mesa y dos cartas. Abrió el cajón secreto y de él sacó un viejo camafeo. Acarició la imagen con ternura y luego cerró los ojos, como hacía muchas tardes empezó a evocar su juventud, su amor, su primer y único amor. Millones de veces se había hecho la misma pregunta, ¿cómo hubiera sido mi vida de haberme casado con Elvira? Pero no fue así. Elvira era una simple criada y él era el hijo del señor y, como tal, debía casarse con Soledad, la hija del Notario. Así lo habían dispuesto sus padres y él obedeció sin oponer ninguna resistencia.
¡Maldita cobardía! se decía siempre.Cuántas veces había soñado con un destino distinto, con haberse rebelado contra aquella estúpida costumbre de clases e imposiciones absurdas, con escaparse con Elvira y su hijo. Porque Elvira estaba esperando un hijo, sí un hijo suyo, un hijo de ambos, un hijo fruto de su amor; pero él, en vez de apoyarla, fue un cobarde y un miserabl…