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Mostrando entradas de octubre 25, 2015

Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

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NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a

Fiesta de Halloween. Ruta 666

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Eran las seis de la madrugada, estaban cansados y habían bebido unas copas de más. Decidieron que ya era hora de ir a casa. Al salir sintieron el aire frío de la madrugada. En los aparcamientos había una joven enfundada en unos pantalones y cazadora de cuero negro que repartía unas tarjetas, debía ser la relaciones públicas de algún local. Jim, que era el más extrovertido, se acercó a ella. Ella al verlo le guiñó el ojo y se acercó aún más, se bajó un poco la cremallera de la cazadora dejando entrever el canal de sus senos, luego le alargó una tarjeta. —Hola cariño, ¿aún no sabes dónde ir en Halloween?-le preguntó ella. Jim se acercó aún más, podía sentir su aliento. Rodeó su cintura con sus brazos y la atrajo más hacia su cuerpo. Ella no opuso resistencia. Luego la besó. Los amigos no podían creer lo que estaba pasando. El bueno de Jim ligando con una morena imponente delante de sus narices y ellos pasando frío. – ¿Podrías recomendarme algún sitio?–respondió él. Ella le indicó que mirase…