Soñando mariposas

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Hace tiempo que rompí con la inspiración, discutimos  acaloradamente, dio un portazo y me abandonó. Cariacontecido y melancólico yo me sumí en un eterno letargo. Pero hoy algo sucedió, me quedé parado de repente extasiado mirando el amanecer teñido de colores ocres fantasía de una ciudad acariciada por el sol. De repente miles de mariposas revoloteaban a mi alrededor y jugueteando traviesas con sus alas me acariciaban el corazón.
Aspiré la brisa olor a azahar  y en el cielo surcando el horizonte en globo un  delfín y un elefante me saludaron los dos. Las nubes de algodón de azúcar bailaban alegres haciendo un corro alrededor del sol. 
Al despertarme de este hermoso sueño miré mi escritorio, en él dormían unos folios escritos en verso y un dibujo de un delfín y un elefante blanco en globo y miles de mariposas bailando a su alrededor.

No soy míster Scrooge.



Solo un haz de luz me separa de la realidad, entre arrobas y algoritmos que no comprendo viajo al otro lado. 
¡Qué absurdos cuando queremos impresionar a los demás!
 ¡Fíjate en ese! ¿Será tan aburrida su vida que necesita pintarnos su vida como si fuera perfecta? 
Y tú no me lances cebos, no pienso picar. ¿Para qué quieres llamar mi atención si a continuación construyes un muro? Mejor quédate donde estás.
Qué absurdo y qué contradicción pedir privacidad cuando no te guardas nada, ni siquiera tu cuenta bancaria. ¿Ingenuidad o torpeza?
 ¿Y tú de qué vas? por qué te das por aludido/a cuando alguien publica algo si nunca fue por ti. El mundo no gira alrededor de tu ombligo. El mío no. Sencillamente dejó de importarme hace tanto que me alcanzaría el reloj de arena de tres desiertos para acordarme.  
¿Y tú? quieres dar lecciones de erudición, pero cuando navegas en otras redes de otros mares no dejas de soltar estupideces. No me seas ingenuo/a, así nunca te tomarán en serio. Puedes cabrearte, insultarme o maldecirme cuanto quieras, pero sabes que te digo la verdad. No creas yo también pequé de lo mismo.
Si crees que con airear todas las cadenas de promesas de fortuna y prosperidad vas a obtener el cielo te equivocas, no se cumplirán. La fortuna y la prosperidad hay que trabajarlas no se hallan en un eslabón de esas estúpidas cadenas que alguien creó como pasatiempo para burlarse de la superstición de los crédulos.
Ahí siguen, los veo aporreando su teclado vendiendo su falsa vida perfecta aunque sea en un mundo virtual.
 No soy míster Scrooge, tampoco ha venido el fantasma de la navidad. El haz de luz me sigue devolviendo códigos que se deslizan indescifrables por este mar de plasma extraño que nadie sabe si serán verdad.

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