El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

No soy míster Scrooge.



Solo un haz de luz me separa de la realidad, entre arrobas y algoritmos que no comprendo viajo al otro lado. 
¡Qué absurdos cuando queremos impresionar a los demás!
 ¡Fíjate en ese! ¿Será tan aburrida su vida que necesita pintarnos su vida como si fuera perfecta? 
Y tú no me lances cebos, no pienso picar. ¿Para qué quieres llamar mi atención si a continuación construyes un muro? Mejor quédate donde estás.
Qué absurdo y qué contradicción pedir privacidad cuando no te guardas nada, ni siquiera tu cuenta bancaria. ¿Ingenuidad o torpeza?
 ¿Y tú de qué vas? por qué te das por aludido/a cuando alguien publica algo si nunca fue por ti. El mundo no gira alrededor de tu ombligo. El mío no. Sencillamente dejó de importarme hace tanto que me alcanzaría el reloj de arena de tres desiertos para acordarme.  
¿Y tú? quieres dar lecciones de erudición, pero cuando navegas en otras redes de otros mares no dejas de soltar estupideces. No me seas ingenuo/a, así nunca te tomarán en serio. Puedes cabrearte, insultarme o maldecirme cuanto quieras, pero sabes que te digo la verdad. No creas yo también pequé de lo mismo.
Si crees que con airear todas las cadenas de promesas de fortuna y prosperidad vas a obtener el cielo te equivocas, no se cumplirán. La fortuna y la prosperidad hay que trabajarlas no se hallan en un eslabón de esas estúpidas cadenas que alguien creó como pasatiempo para burlarse de la superstición de los crédulos.
Ahí siguen, los veo aporreando su teclado vendiendo su falsa vida perfecta aunque sea en un mundo virtual.
 No soy míster Scrooge, tampoco ha venido el fantasma de la navidad. El haz de luz me sigue devolviendo códigos que se deslizan indescifrables por este mar de plasma extraño que nadie sabe si serán verdad.

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