Soñando mariposas

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Hace tiempo que rompí con la inspiración, discutimos  acaloradamente, dio un portazo y me abandonó. Cariacontecido y melancólico yo me sumí en un eterno letargo. Pero hoy algo sucedió, me quedé parado de repente extasiado mirando el amanecer teñido de colores ocres fantasía de una ciudad acariciada por el sol. De repente miles de mariposas revoloteaban a mi alrededor y jugueteando traviesas con sus alas me acariciaban el corazón.
Aspiré la brisa olor a azahar  y en el cielo surcando el horizonte en globo un  delfín y un elefante me saludaron los dos. Las nubes de algodón de azúcar bailaban alegres haciendo un corro alrededor del sol. 
Al despertarme de este hermoso sueño miré mi escritorio, en él dormían unos folios escritos en verso y un dibujo de un delfín y un elefante blanco en globo y miles de mariposas bailando a su alrededor.

El maldito resfriado

Con este frío no hay quien se libre de pillar un resfriado, y no por el frío en sí mismo, sino porque el virus se propaga con más rapidez ya que en invierno pasamos más tiempo compartiendo espacio con otras personas en vez de estar al aire libre. En el momento que hay alguien resfriado a nuestro alrededor es inevitable que el virus del resfriado nos lo llevemos con nosotros. Y claro con el frío que está haciendo estas últimas semanas permanecer mucho tiempo en la calle no es que sea algo muy apetecible. 
Yo para no ser menos que el resto, faltaría más, me pillé mi resfriado. Es que soy muy solidario. Lo curioso de cuando estás resfriado es que todo el mundo tiene un remedio que, según ellos, es mano de santo y se te quita al instante. Tú por si acaso pruebas, porque estás con una congestión bestial, imaginad el panorama: ojos saltones tipo camaleón cabreado, la nariz más que nariz parece un pimiento morrón, voz congestionada, sordera a tiempo parcial, dolor de garganta y una tos con aires de tenor. A veces a todos estos síntomas les acompaña un dolor de cabeza que parece que dentro estén haciendo mudanza y la fiebre para rematarte del todo.



Además de los consejos de tus amigos están los anuncios de televisión. Ahí estás tu enfundado en tu manta en el sofá de tu casa frente a la "caja tonta" y llega el anuncio que te promete aliviar tu garganta con la pastilla o caramelo milagroso. Y dile adiós al dolor de garganta...pero el dolor de garganta no se va, sigue ahí y lo que pillas es un empacho de caramelos.
Luego está el campeón de todos los anuncios de este tipo de medicamentos, ese que dice que no te pares por el resfriado. Este anuncio me hace gracia hombre, si ese que el individuo está para que lo recojan con cucharilla, pero se toma el mejunje o brebaje ese y aparece fresco como una lechuga y se va a pescar con sus hijos porque si se toma eso ya se le pasa todo. ¡Mentira podrida! si se toma eso no le dura el alivio de los síntomas del resfriado ni media hora, y si te vas a pescar lo más que vas a pescar será una pulmonía, porque hasta los peces les da pereza salir con este frío. Si pudieran hablar dirían...¡A dónde vas con ese resfriado gilipollas! 



 Al final de todos estos anuncios siempre te aconsejan que consultes con tu farmacéutico, aunque más que consultar con el farmacéutico lo que debes hacer es irte, como hago yo, a tu médico de cabecera y que sea él quien te diagnostique adecuadamente y te mande tu tratamiento para el resfriado, la gripe o cualquier enfermedad y no te auto-mediques. Ese es mi consejo. 

©Texto registrado.

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