¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

El maldito resfriado

Con este frío no hay quien se libre de pillar un resfriado, y no por el frío en sí mismo, sino porque el virus se propaga con más rapidez ya que en invierno pasamos más tiempo compartiendo espacio con otras personas en vez de estar al aire libre. En el momento que hay alguien resfriado a nuestro alrededor es inevitable que el virus del resfriado nos lo llevemos con nosotros. Y claro con el frío que está haciendo estas últimas semanas permanecer mucho tiempo en la calle no es que sea algo muy apetecible. 
Yo para no ser menos que el resto, faltaría más, me pillé mi resfriado. Es que soy muy solidario. Lo curioso de cuando estás resfriado es que todo el mundo tiene un remedio que, según ellos, es mano de santo y se te quita al instante. Tú por si acaso pruebas, porque estás con una congestión bestial, imaginad el panorama: ojos saltones tipo camaleón cabreado, la nariz más que nariz parece un pimiento morrón, voz congestionada, sordera a tiempo parcial, dolor de garganta y una tos con aires de tenor. A veces a todos estos síntomas les acompaña un dolor de cabeza que parece que dentro estén haciendo mudanza y la fiebre para rematarte del todo.



Además de los consejos de tus amigos están los anuncios de televisión. Ahí estás tu enfundado en tu manta en el sofá de tu casa frente a la "caja tonta" y llega el anuncio que te promete aliviar tu garganta con la pastilla o caramelo milagroso. Y dile adiós al dolor de garganta...pero el dolor de garganta no se va, sigue ahí y lo que pillas es un empacho de caramelos.
Luego está el campeón de todos los anuncios de este tipo de medicamentos, ese que dice que no te pares por el resfriado. Este anuncio me hace gracia hombre, si ese que el individuo está para que lo recojan con cucharilla, pero se toma el mejunje o brebaje ese y aparece fresco como una lechuga y se va a pescar con sus hijos porque si se toma eso ya se le pasa todo. ¡Mentira podrida! si se toma eso no le dura el alivio de los síntomas del resfriado ni media hora, y si te vas a pescar lo más que vas a pescar será una pulmonía, porque hasta los peces les da pereza salir con este frío. Si pudieran hablar dirían...¡A dónde vas con ese resfriado gilipollas! 



 Al final de todos estos anuncios siempre te aconsejan que consultes con tu farmacéutico, aunque más que consultar con el farmacéutico lo que debes hacer es irte, como hago yo, a tu médico de cabecera y que sea él quien te diagnostique adecuadamente y te mande tu tratamiento para el resfriado, la gripe o cualquier enfermedad y no te auto-mediques. Ese es mi consejo. 

©Texto registrado.

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