¿Síndrome postvacacional?

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Publicado por Domingo Descanso para Crónicas de Villatortas del Sordete.es

Tras las vacaciones nos toca reincorporarnos a la rutina de nuestro trabajo. Hay quien etiqueta a la readaptación a los horarios de trabajo  como de depresión o síndrome postvacacional, aunque yo diría que más bien habría que hablar de un problema de capacidad de adaptación y que afecta de forma diferente a cada persona en la medida de la satisfacción personal que cada uno tiene en su puesto de trabajo.    En esa readaptación me encuentro yo en estos días.  Después de una semana preparando la mudanza a un nuevo piso, ahora toca dejar de trasnochar y de levantarse a las tantas para comer a la hora que me apetezca. No queda más remedio que acostumbrarse de nuevo al horario de trabajo, aunque de momento llegues en plan sonámbulo hasta tu silla en la oficina y después te pongas en plan cerebro de besugo mirando a la pantalla durante unos minutos hasta que el inconsciente, que está bien inconsciente se despierte,  dec…

Infelice


No, nunca me fue fiel. Iba de un lado para otro, de puerta en puerta, de ciudad en ciudad. Apenas algunos días duraba su lealtad, después volvía a desaparecer. Una mañana, discutimos, me dijo que se había hartado de mis celos obsesivos, que no se debía a una sola persona y la felicidad se marchó. 
Mi vida transcurrió empapada en litros y litros de depresión. Dibujando arcoíris en blanco y negro en mi habitación. Debieron pasar años, tantos para no recordar. Por no recordar, tampoco recordaba el rostro ajado por los años que me devolvía ese triste espejo. Hasta que una mañana alguien entró por la puerta. ¿No me conoces? me preguntó. No, han pasado los años, mi memoria no existe, la salud también me abandonó. Lo siento, yo no la conozco. Y me senté en el viejo sillón mirando la ventana como quien espera ver a alguien.  Me miró a los ojos, me extendió su mano y me dijo: ¡sígueme! A sabiendas que ya poco me quedaba por vivir, tomé su mano y la seguí...


Comentarios

  1. Al principio pensé en Penélope, hasta que ví la sombra de la guadaña ����

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