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Mostrando entradas de agosto 6, 2017

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

¡Me está mirando! (III)

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Estaba pensando en la conversación que había mantenido minutos antes con el oficial Smith, de repente le vino algo a la cabeza, cuando el oficial estaba hojeando las láminas solo había nueve y no diez. Desató la carpeta de cuero negro y empezó a pasar una tras otra, faltaba la décima. 
-¡Mierda, otra vez no!-exclamó llevándose las manos a la cabeza. Salió corriendo de su despacho por el pasillo del hospital, llamó a la enfermera Johnson que salió tras ella. Se pararon en la habitación 222, allí estaba abrazada a la lámina con la habitación patas arriba.
-¡Chica mala!- Le regañó.-¿No te he dicho mil veces que no debes tocar los papeles de mi oficina?
-Tenía que darle las buenas noches al abuelo-le dijo la mujer aferrándose a la lámina.
-Mamá, solo es un papel con manchas de colores, no es una fotografía del abuelo.-Le dijo la doctora acariciando el pelo de su madre.-Tienes fotos del abuelo en el álbum para verlas. Volvió a acariciar el pelo rubio casi dorado de su madre, la miró a lo ojos …