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Mostrando entradas de agosto 20, 2017

Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

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NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a

¡Me está mirando! (V)

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El agente Anderson parecía adaptarse bien a su nuevo trabajo, la jefa de enfermería, Alice Mac Farlane-una mujer menuda y de carácter mahumorado- le había asignado como ayudante de la enfermera Johnson. La enfermera Johnson le había comentado que sabía de qué humor estaba Mac Farlane solo con ver el color de pintalabios que había escogido ese día: el rojo carmesí indicaba buen humor, el rojo más apagado era señal de mal humor y ese día no estaba precisamente de muy buen humor, ese día había olvidado pintarse los labios. Tenía cara de haber dormido poco en los últimos días, las ojeras y el aspecto macilento de su rostro la delataban. La enfermera Johnson pensó que lo mejor sería no hacer demasiadas bromas con ella.
Llegaron a la habitación 222, la Sra. Svenson cepillaba su pelo rubio lentamente como si de un ritual se tratara. Anderson y la enfermera Johnson la miraban desde la puerta embobados, ella los había visto a través del espejo de su tocador y saludó sin dejar de cepillar su med…