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Mostrando entradas de septiembre 17, 2017

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Me está mirando (VII)

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-Mira Emy, este es el nuevo celador del que te hablaba, ¿verdad que es guapo?-le preguntó la señora Svenson a su hija dirigiéndose al agente Anderson. El agente esbozó una amplia sonrisa al mismo tiempo que se sonrojaba. No estaba acostumbrado a que le piropeasen.
-No es para tanto señora Svenson, soy un tipo normal, del montón-contestó quitándose importancia. -La verdad es que no está nada mal, pero nada mal-recalcó la enfermera Johnson La doctora se fijó ampliamente en el agente y dio su aprobación. -Lo cierto es que sí, es un joven muy guapo y atractivo-se rió. -Me van a sacar ustedes los colores-bromeó  -Bueno siento ser aguafiestas, pero es hora de volver al trabajo-atajó la enfermera Johnson. -Vaya, ahora que se empezaba a poner la cosa interesante...-dejó caer la doctora. Al llegar a la puerta de entrada se encontraron con un paciente fuera de sí, al aproximarse para echar una mano se dio cuenta de que aquel paciente le resultaba familiar, era el sargento García. 
Anderson se quedó impr…