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Mostrando entradas de octubre 1, 2017

El viaje de un pequeño gorrión.

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Ven a la ciudad me dijeron, allí la vida es mucho más alegre. La ciudad está llena de vida, de colores inimaginables. En los parques,los niños corren alegremente y dan de comer a las aves que habitan en ellos.      Mi tío Renato, un gorrión presumido y altanero, que se jactaba de vivir cómodamente en la ciudad, hablaba de mil y una aventuras. De como al anochecer la ciudad se vestía de luces de todos los colores, de los deliciosos manjares que  había degustado, de la música, de tantas cosas bellas que ardía en deseos de conocer, y no lo dudé ni un segundo.    Después de discutirlo durante mucho tiempo con mis mayores, tomé la firme decisión de emprender el viaje al paraíso..... o al menos, eso creí yo.      Antes de llegar al destino soñado, pasé por algunos pueblos en los que conocí a otros gorriones jóvenes como yo.Y fue así como conocí a mis tres compañeros de viaje.
 Al igual que yo habían oído hablar de las maravillas de la gran ciudad. Así que proseguimos el viaje juntos.
      Despu…

Me está mirando (VIII)

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No había mucha gente en la cafetería, solo media docena de clientes diseminados por el local, apuraba el café mientras miraba el reloj, el agente Anderson se retrasaba. El oficial Smith decidió pedir otro café, miró de nuevo el reloj. Oyó la puerta, detrás de un hombre de mediana estatura apareció Anderson que parecía algo apurado. Se acercó a la barra a pedir que le llevaran el café a la mesa donde se encontraba el oficial y tras saludar al camarero avanzó hasta la mesa donde le esperaba.
-Perdone oficial, hubo un pequeño problema en el hospital y no he podido venir antes-se excusó.
-¿Y García, que tal va?-miró fijamente a su interlocutor. Anderson tragó saliva. 
-No creo que despierte hasta mañana-respondió mirando al café.-No tuve otra opción, el doctor Marcus me ordenó que le pusiera un potente calmante.
-Debió ser una magnífica actuación la de García-ironizó Smith.
-De Óscar, hasta yo mismo pensé que estaba fuera de sí, de no ser porque me guiñó el ojo, pero ya era tarde...ya le había…